¿Pereza o falta de conocimiento? El caso es que los españoles descuidamos nuestra vista a la hora de conducir. Es momento de tomar conciencia de la importancia de la vista al volante con recomendaciones fáciles y útiles para llegar sanos y salvos a nuestro destino vacacional.

Una conducción larga es una actividad de riesgo para la que hay que prepararse correctamente y así evitar los imprevistos desagradables. Aparte de la conocida puesta a punto del automóvil, los conductores necesitan pasar un chequeo de la vista. “El 59% de los accidentes de tráfico pueden estar relacionados con una mala visión”, desvela Laura de Yñigo, portavoz de Instituto Varilux. Y es que uno de cada cuatro conductores se pone al volante con sus facultades visuales disminuidas: nada menos que seis millones de españoles.

Los consejos para una buena visión, aparte de la visita al oculista, pasan por el uso de gafas polarizadas en los desplazamientos de día, paradas cada dos horas para evitar fatiga visual; un estado de limpieza óptimo en gafas, retrovisores y parabrisas; y en la medida de lo posible evitar conducir largo tiempo de noche: la agudeza visual se reduce un 70% y el sentido de la profundidad es siete veces menos eficaz que durante el día.

Revisar la vista antes de salir de realizar un viaje largo previene los accidentes al volante. Miopía, hipermetropía, astigmatismo, visión binocular, estrabismo, glaucoma o cataratas; conducir cuando se padece alguno de estos problemas aumenta el cansancio ocular y el error de cálculo, empeora la percepción y legibilidad de las señales. En cuanto a la edad, las personas mayores de 55 años pueden presentar errores de percepción de profundidad o espacial.

Gafas de sol polarizadas. Se estima que más de cinco millones de conductores se han visto en situaciones de riesgo debido al deslumbramiento, considerado el mayor peligro ocular en carretera. Este tipo de gafas evita los deslumbramientos en salidas de túneles, cambios de rasantes, brillos en edificios, amaneceres y atardeceres, además de mejorar la capacidad de reacción: un conductor que circula a 80 Km/hora puede ganar hasta 7 metros en la distancia de frenado. Si a pesar de llevar gafas de sol, se sufre deslumbramiento, se recomienda no frenar bruscamente sino reducir poco a poco la velocidad hasta que se adecue a las condiciones de visibilidad.

Paradas cada dos horas: La concentración de la vista en la carretera influye en la aparición de picor y sequedad ocular, porque se reduce la frecuencia de parpadeo para fijar la atención. Conviene respetar los intervalos de descanso cada dos horas o cada 200 kilómetros. En caso de utilizar lentes de contacto, es importante evitar el aire acondicionado intenso, las corrientes de aire y fumar dentro del vehículo.

La limpieza de las gafas, retrovisores y parabrisas es vital para evitar reflejos molestos. Se recomiendan gafas con cristales antirreflejantes.

Evitar conducir de noche sobre todo si se tienen problemas de visión. Con la oscuridad es más común la sensibilidad al deslumbramiento de otros vehículos, la visión borrosa y el cansancio, por eso se debe moderar la velocidad y aumentar la distancia de seguridad. Permanezca atento a la aparición de molestias oculares, como lagrimeo o picor de ojos ya que son los primeros síntomas de somnolencia y cansancio. Y si aparecen lo mejor es parar y descansar.


Fuente: ElPaís.com

Publicado: 16 de Septiembre de 2014